Vaya por delante que la aparición de esta noticia en medio del fregado con el libro del director de Metodo3 donde Doña Alicia Sanchez Camacho queda a los pies de los caballos, me parece de lo más oportuna. ¿Que interés persigue?... No lo se, pero con esta mujer todo es posible.
Vayamos a esta bonita historia de amor o de lo que sea.
El que fuera exministro de Trabajo, Manuel Pimentel, y la líder del PP en
Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, coincidieron en el Ejecutivo de José María
Aznar en 1999 dentro del Ministerio de Trabajo.
La catalana -soltera y sin compromiso- estaba a las órdenes
del andaluz -que si estaba casado y tenía una hija pequeña- como
directora general del Instituto nacional de Seguridad en el Trabajo.
Seis años más tarde, en la Navidad de 2005, Sánchez Camacho se
quedó embarazada. Aunque el secreto se ha mantenido a salvo durante siete
años, incluso para sus colaboradores más directos -siempre se dijo que había sido por fecundación in vitro y de donante anónimo-, Manuel Pimentel ha reconocido ser el padre de la criatura. ¿Será por eso que su mujer lo envío a freír monas y, tras el 'desliz', es un alegre divorciado?...
Pedro J. publicó la noticia en portada y le llovieron las críticas -no es para menos-, pero él se defendió esgrimiendo que lo había hecho a petición de una de las partes.
Como creo que lo que dice es cierto, creo que por la parte de Pimentel no será -¿que beneficio podía sacarle al tema?- por lo tanto... blanco y en botella. ¡Otra 'Aliciada' más!
Al hacerse pública su paternidad, Pimentel ha reconocido que mantiene
una relación estable con la madre y el hijo, con quien se comunica casi a diario por
teléfono y al que visita ocasionalmente. Recientemente este niño -de siete años- ha sido inscrito en el Registro Civil como Manuel Pimentel Sánchez-Camacho.
En Twitter, esta noticia pronto alcanzó la categoría de trendinc topic con múltiples comentarios, para todos los gustos y con mucha mala idea: “Funcionaria se lía con su Ministro y termina presidiendo el PP de Cataluña, donde tampoco la conocían, todo muy típico”. ¡Típico y lógico! Pero yo me pregunto: ¿Por qué ahora?...